Tras 35 años de servicio en la Policía, el
Comisario General Mario Layera (54) asumió en marzo último como Director
Nacional de la Policía tras haberse desempeñado casi tres años como jefe de
Policía de Montevideo. Anteriormente a dicho cargo, se destacó por su trabajo
en la Brigada Antidrogas. Se refirió también al caso del asesinato de David Fremd (Z’L)
Al asumir Layera al frente de la Policía
capitalina, el Ministro del Interior Eduardo Bonomi recalcó que «se trata
de un oficial con amplia experiencia en toda la operativa policial, con
reconocida capacidad en el análisis y la ejecución de operaciones contra la
criminalidad común y organizada», según informó la Presidencia de la
República. Esas aptitudes le valen sin duda en su cargo actual, donde los
desafíos con los que debe lidiar, no han hecho más que multiplicarse.
Comisario General Layera, le agradezco que
haya aceptado esta entrevista y que me reciba en su despacho. Y me
pregunto…cuando le comenté que me gustaría hablar con usted sobre temas de
interés para los lectores de Semanario Hebreo ¿en qué pensó? O sea, aparte de
lo que interesa a los uruguayos todos ¿qué cree que puedo aprender de usted que
sea de especial interés para los lectores del Semanario Hebreo?
Creo que para la colectividad en sí, en
general, hay algunas situaciones que son de preocupación, o me han sido
planteadas a través de las diferentes entrevistas que he mantenido con la gente
de la colectividad y con la Embajada de Israel, que sabemos que tiene su propia
situación de complicación en el mundo. Y ya han ocurrido algunos casos en
Uruguay que han preocupado a todas las autoridades y a la propia colectividad.
Tiene razón. Esto es de suma
importancia.
NO ESTÁBAMOS INMUNIZADOS
Entre las cosas que, como usted dijo,
despertaron preocupación, hubo algo muy puntual, el 8 de marzo, el asesinato de
David Fremd en Paysandú. Me atrevo a decir que debería preocupar a los
uruguayos todos, no solamente a los uruguayos judíos, que se haya llegado a algo
así. ¿Cómo lo vivió usted?
Creo que preocupó a todos los sectores de
la ciudadanía y en cierta manera, como en otros casos también la sociedad
uruguaya se encuentra sorprendida frente a hechos que están ocurriendo, no solo
de ese tenor, sino que también algunos otros. Estamos considerados un país en
donde generalmente esos hechos contra una ideología, una religión, una
identidad o una nacionalidad, no ocurren y cuando ocurren resultan
impactantes. Ha habido algunas
manifestaciones en ese sentido en el pasado también. Digo que sorprende porque
tal vez no estamos conectados con los problemas del mundo pero ahora con los
medios de comunicación y la tecnología, comenzamos a visualizar un mundo con
todos esos problemas. Y cuando se registran en nuestra tierra realmente todo el
mundo se preocupa.
Sigue sorprendiendo que en Uruguay se haya
asesinado por religión o identidad…
Se piensa que nosotros estábamos como
inmunizados o vacunados contra ese tipo de manifestaciones o fenómenos sociales
violentos. Y en realidad la policía en sí sabe hace bastante tiempo que está
habiendo un cambio en la evolución y que nosotros formamos parte de una región
en particular, y del mundo en general. Y que esa interconexión actual que hay
implica que nosotros tenemos que prepararnos para enfrentar cualquier tipo de
situación o hechos. Prepararnos significa también anticipar estudiando o
investigando lo que ocurre en todo el mundo, y preparar a la gente para ello.
Pero indudablemente que existe también una resistencia por parte de la gente a
conocer la verdad, o la realidad, y sentir que se perdió ese…
Paraíso…
Ese paraíso o ese aislamiento que nos
dejaba un poco por fuera. Sucede dentro mismo de Uruguay, a pesar de ser un
país tan pequeño, cuando se viene del interior a la capital. O viceversa.
Pareciera que son dos mundos totalmente diferentes. Como policía en particular
yo conozco las dos realidades, de trabajar en la parte operativa en el interior
y en la capital, y es cierto: en el interior no ocurren los mismos hechos que
en la capital. Y esa baja frecuencia de ocurrencia o de registro de elementos
hace que se adopte una rutina de trabajo y de relaciones sociales muy
diferente. Entonces cuando sucede un hecho grave el interior toma un estado de
conmoción que shockea a casi todo el país. En Montevideo no es tanto porque las
cosas están ocurriendo más frecuentemente y entonces el ciudadano está más
adaptado a eso. Este hecho que ocurrió en Paysandú tiene ese tipo de
características xenófobas que realmente nos sorprende a todos.
EXTREMISMO EN MEDIO DE UNA CULTURA DE
RESPETO
Usted está hablando claramente de la
importación a Uruguay de la práctica, de hechos o ideologías que parecían
ajenas al país, ¿verdad?
Sí, Uruguay es un país que al estar
conformado desde sus inicios por inmigrantes, casi no tenemos colectividad
indígena, vamos a decir, la poca que hay está mezclada ya con los inmigrantes
que vinieron de diferentes partes del mundo. Y eso hace que se nos considere y
se nos observe muy al estilo europeo, que es de donde se produce la mayor
inmigración. Conjuntamente con esas tradiciones que acompañaron a los
inmigrantes Y por las circunstancias en que esos inmigrantes vinieron a estas
tierras, crearon una cultura de paz, de tolerancia, de respeto. Entonces por
eso estos fenómenos extremistas realmente nos golpean con dureza cuando suceden
y nos preocupa.
Porque además, parecen hallar la forma de
organizarse lejos del ojo normal de seguimiento ¿verdad?
Entendemos sí que ahora principalmente
Internet nos conecta de una manera muy rara también. En toda la evolución
humana no ha existido este tipo de comunicación que permite no sólo una
interconexión masiva con diferentes culturas, diferentes ideologías, sino que
también hace posible una forma muy particular de comunicación: puedo estar
hablando con una sola persona o con miles al mismo tiempo. Pareciera que el
hecho de que como uno no está físicamente frente a esas otras personas como que
se produce un anonimato, como que hay un sentimiento que cuando uno está
físicamente lo contiene. Y en este caso cuando está atrás de una computadora no
está contenido y expresa muchas veces sin reflexionar, o hace una catarsis
emocional en donde larga para afuera todo lo que tiene…
Parado en el anonimato dice cualquier
barbaridad.
Pensando que está en el anonimato porque en
realidad no estamos en el anonimato. Creo que el problema es ese de no estar
frente a frente. Pasa en nuestro caso cuando analizamos otras situaciones que
provocan violencia, como el tema del fútbol que es un tema nuestro, que es muy
particular también, que las cosas que se dicen en las redes sociales también
son de un carácter muy extremo y muy violento. En realidad veo esa falta de
respeto, esa violencia, porque uno no está físicamente frente al otro. El 99,9%
de todo lo que se dice o la violencia que se expresa quizás no termina en un
hecho real o físico, va produciendo evidentemente un clima y un ambiente
violento en general, que es el daño principal. Son muy pocas las veces que se
pasa de lo que se dice en las redes a realizar un acto grave, pero tiene ese
impacto psicológico por sobre una cantidad de personas, que porque algunas las
rechazan lo están leyendo o mirando, y otras lo apoyan.
Eso va creando un fenómeno psicosocial muy
particular en donde el clima de violencia -lo decía ahora también en el Día de
los policías caídos en el cumplimiento del deber- que va también implantando
más que nada un fenómeno nuevo también de orden psicológico que es el temor, el
miedo que se va expandiendo, y entonces las personas terminan manifestando
conductas extremas por un lado. O por temor expresan una manifestación de
multiplicar la violencia, es decir, combatir la violencia con violencia, o de
depresión, que es pensar y decir «Bueno, ¡fa! Se me terminó el mundo, el
lugar que yo pensaba que era un paraíso, que estaba bien, se terminó, ya no
existe más». Entonces eso en sí ya lo afecta en toda su manifestación como
persona porque tengo miedo cuando salgo a la calle, tengo miedo cuando voy a
hacer cualquier tipo de actividad, tengo miedo por mis hijos, mis padres, por
todas las personas que me rodean. Y ese vivir con miedo es como perder la
libertad.
EL DESAFÍO DE LA POLICÍA NACIONAL
Hemos hablado del asesinato en Paysandú y
claro está que existe el fenómeno a nivel mundial de incitación a través de las
redes. En este caso puede ser un lobo solitario o parte de una organización.
¿Cómo se organiza la Policía Nacional para lidiar por ejemplo con fenómenos del
extremismo islámico, precisamente por lo que dijo antes, que Uruguay no está
desconectado del mundo? ¿Qué es lo que me puede contar -me imagino que hay
cosas sobre las que no se puede hablar- sobre lo que se hace?
En principio lo que nosotros estamos
realizando es tratando de mantener una estrategia primero a nivel internacional
muy fuerte con las agencias policiales del mundo, que tienen más experiencia y
que tienen mejor calidad de información para tratar con estos temas. Tratamos
de estar conectados a través de todas las maneras posibles y de mantener una
buena cooperación en intercambio de información, que nos parece principal
porque indudablemente tenemos que entender que nosotros somos una agencia
policial en un país muy pequeño, con recursos limitados, y bueno, que tampoco
estos fenómenos tienen un origen en diferentes partes del mundo. Es decir, su
base a veces no tiene ni siquiera por qué estar en un país definido sino que
puede estar distribuido en cualquier lugar. Entonces para eso nosotros creemos que
la única manera de estar preparados y anticiparnos en la medida que sea
posible, o hacer una labor de prevención, es estando conectados, intercambiando
información con todas las agencias policiales.
¿También de otros países de América Latina?
Sí, de todo el mundo que podamos nosotros
es la consigna.
Y me imagino que también Israel en esto.
Sí, por supuesto. Y participar en todos los
foros internacionales en los que se trate el tema a los efectos de estar
debidamente captando el conocimiento de todos los expertos que participan en
ello. Luego se considera, se ha considerado ya, se viene trabajando hace varios
años, que se ha elevado el nivel de seguridad de nuestras fuerzas hacia un
objetivo de optimización de los recursos de manera más inteligente. Invirtiendo
más en tecnología, capacitando a nuestra gente en el uso de esa tecnología y en
el análisis. Podemos tener muchas formas actualmente de recoger información que
nos sirva pero también el volumen a veces de esa información es tan grande que
resulta difícil de procesar. Entonces para lograr ese procesamiento necesitamos
algo que no estábamos acostumbrados en nuestra Policía Nacional, más cantidad
de analistas en varios temas.
Eso requiere una preparación especial.
Claro. Entonces por un lado el tema pasa
por los recursos humanos, elevar su nivel de conocimiento, y por dotarnos de
tecnología y equipamiento moderno para multiplicar sus capacidades. Las físicas
y de análisis, de procesamiento. Entendemos que ese nivel de seguridad debe ser
general, debe abarcar todo el territorio nacional, tenemos que aprovechar la
fortaleza de que somos una policía única, tenemos que aprovechar esa situación,
e ir definiendo y logrando un desarrollo y aplicación de un procedimiento o
metodología de trabajo más científico.
¿Porque la base es decir que sería un error
creernos que estamos a salvo del terrorismo?
Sí, del terrorismo… Yo no sé si del
terrorismo o de actos terroristas, porque en realidad este tipo de actos está
siendo utilizado de muy diversas maneras y puede surgir en cualquier momento,
con cualquier origen atrás. Creemos que ese tipo de eventos la única manera de
prevenirlos es que el nivel general de prevención, disuasión y respuesta,
tienen que ser muy inteligentes y muy capacitados.
LOS DETONANTES
Me imagino que no se puede hablar de un
punto en el tiempo. Esas cosas deben ser los cambios de actitud o de
posicionamiento ante un tema, deben ser me imagino, resultado de procesos. Pero
¿usted puede hablar de un momento, de acontecimientos que fueron el punto de
inflexión para llevar a ese cambio conceptual? ¿Fue por ejemplo la AMIA de la
orilla vecina? Porque me imagino que ese cambio no empezó con el asesinato en
Paysandú. ¿A raíz de qué hechos «se despertaron»…? ¿Fue por ejemplo
el primer atentado en Buenos Aires, la AMIA? ¿Cuándo se empezó a hablar de la
inserción iraní en su aspecto negativo, no en las relaciones comerciales?
No soy un experto en el tema y no lo
analizo solamente desde un punto de vista del terrorismo. Creo que en nuestro
país en su momento hubo factores que determinaron lo que ocurrió y estuvo
presente mucho tiempo en nuestra sociedad, esa situación con la vecindad con la
República Argentina, de esos atentados. Pero poco a poco todos los atentados
que ocurren en el mundo nos han ido en cierta manera acercando, pero todavía
creo que no habíamos despertado totalmente. Creo que cosas que ocurrieron en
nuestro país a principios de este siglo, a partir de 2001, que tiene que ver
con una crisis económica, de una situación de abuso de drogas y de
narcotráfico, fue creando esas condicionantes vamos a decir, y no vino tanto
del lado del terrorismo en sí. Pero ya luego, cuando nos acercamos más hacia
los últimos 6 o 7 años, comenzamos a entrar en contacto no sólo con la realidad
del narcotráfico, sino ya también del terrorismo. Cuando ocurren esos hechos en
nuestro país, como lo de Paysandú, uno analiza, cualquier ciudadano común
analiza, y dice «Qué increíble, ¿cómo puede pasar eso?» Es una
manifestación aislada de un individuo, pero como decimos, ¿cuántos individuos
están entrando en contacto a través de Internet con fenómenos de este tipo, con
estas conductas sociales, y con ideologías radicales? O con religiones que se
van a extremo o se fanatizan… Pero también pasa con el tema, que nosotros a
veces estamos alejados, de lo que era la pornografía infantil. Esas situaciones
que parecía que se daban en otros países, también nos han afectado. Y estamos
preparándonos continuamente para enfrentar eso y realizando actividad en contra
de ello. La violencia doméstica, violencia de género, hay muchas
manifestaciones que están ocurriendo en este momento. A veces las dinámicas que
nosotros tenemos, de trabajar las cosas en tiempo real de lo que está
sucediendo -porque uno está atendiendo el servicio- no lo deja lograr un
estudio más científico de lo que está pasando.
Claro, porque está en la corrida diaria del
trabajo. Lógico.
Entonces nos resulta un poco difícil eso de
lograr tener esas visión situacional y ver las causas principales que están concurriendo,
todos los factores que están concurriendo y provocando. Porque son muy
acelerados los procesos, se dan de manera muy acelerada y repentina. Creemos
que en realidad tenemos que aceptar esa situación, esa celeridad que tiene esa
dinámica, y prepararlos para enfrentarla. Entonces estamos en continua
evolución, tenemos que estar en continua evolución para poder enfrentarlas.
Realmente no me considero un experto en el sentido de poder dominar
absolutamente todos los factores que están interviniendo, para que sean la
causa de la situación que estamos viviendo. Hay diversos problemas con los que
lidiar.
Y estoy segura que en su trabajo también
hay luces. Ahora, lamentablemente, ya no le queda tiempo porque lo están
esperando para otra reunión. Pero espero que tengamos la oportunidad de una
nueva conversación.
Con mucho gusto. Claro que sí.
Dir. Nacional de Policía Mario Layera: «Creíamos que estábamos inmunizados, pero debemos prepararnos para cualquier situación»
02/Ene/2017
Semanario Hebreo, Ana Jerozolimski